Este comercial es un gran pedido de disculpas del género masculino hacia el femenino que se resumiría en un sólo concepto: perdón por nuestra inmadurez. Así como la cerveza requiere un tiempo de maduración, también los hombres necesitan ese tiempo. Qué mejor entonces que invitarlas a todas con una Schneider, una cerveza que tiene la madurez exacta; justo para los muchachos que todavía están en eso.
En el medio se cuelan diversos "perdones": perdón por los piropos cochinos, por nuestro historial de internet, por creer que una camisa abierta es un arma de seducción, por destapar las botellas como primates, por tocar una guitarra que no existe, por no lavarnos las manos nunca...
Bueno, habrá que ver si esta publicidad surte el efecto deseado y finalmente ellas nos perdonan, Schneider de por medio ;)
Y tenemos la yapa: perdón por el atropello de nuestras hormonas...
Perdón a todas las Bárbaras...
Perdón por nuestros amigos...






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